Una Coca-Cola, bitte.

Después de mi prueba superada en el supermercado, me sentí más cómoda para animarme con una Coca-Cola en un Imbiss (Chiringuito/Taguara/Bolichito).

Previamente memoricé las siguientes palabritas: “Eine Cola, bitte” (una Coca-Cola, por favor). Me entendió (esa estuvo fácil) y me trajo la Coca-Cola, pero al pagarle me dijo algo en alemán que no entendí y me imagino que por mi cara (de gato asustado) me habló en inglés. Pero como solo me decía five, five y me señalaba un símbolo de reciclaje en la lata, no la entendía.

Para evitar mayor escándalo con la china (sí, era china, y no alemana) le pagué los 5 céntimos que me exigía pero, luego me di cuenta que fueron 25 céntimos en total los que pagué demás por un símbolo de reciclaje que, en mi ignorancia del sistema de reciclaje en Alemania y mi poco alemán, no entendí en su momento. Algunos sabrán que existe un sistema que fomenta el reciclaje de latas y botellas (igualito que en Venezuela) que yo había visto en supermercados, pero no en los puestitos de la calle. Básicamente te cobran el envase, y una vez que se devuelve en uno de los puntos de reciclaje, regresan el depósito (“Pfand”).

La china me habrá visto como turista ignorante, cuál fue su sorpresa al verme al rato regresándole la lata. 😉 Yo digo, otra prueba superada.


 

 

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