…que se llama ‘Ta Cabrón.

Mexico lindo y colorido

‘Ta Cabrón. Esas dos palabritas tan familiares. Años de convivencia con la “raza” mexicana en Madrid no sólo nos educaron gastronómicamente sino que también nos enseñaron alguna que otra palabrita. ‘Ta Cabrón, mano. Cuántas veces lo habíamos escuchado. Descubrir una taquería con ése nombre (que además tenía muy buenas críticas), nos generó bastante expectativa. Asi que de regreso de la excursión de ayer por Kreuzberg, decidimos probarlo. Desde fuera, no atrae, apenas llama la atención. Entramos, y ahí sí, la pasión mexicana por los colores. Cubetas de corona como macetas, cactus artificiales y libros sobre México completan la decoración. Al mejor estilo alemán, no hay atención en las mesas, hay que pedir en la barra. Y ahí la primera sorpresa: uno de los dos empleados tomando mate. Sólo dije “qué buen mate”, e hice nuestro pedido. En realidad sorpresa y sospecha a medias, tan globalizado el mundo, que si yo amo las micheladas, porque no un mexicano tomando mate.

Enchiladas verdes y tacos de cochinita pibil

Repasando la muy correcta carta, los encontré: los ya famosos burritos. Ahí estaban una vez más. Creo que dejaré de mencionarlo y si algún día llego a un mexicano que no los tenga, se los diré. De fondo escuchabamos a una mexicana comentar, que su compañero de piso le insistía en que le cocinara el chile con carne real, el de México… así son, entrañables. Los burritos disculpados.

En fin, al ratito, llegó nuestro pedido: sopas de tortillas de entrante, tacos de cochinita pibil y enchiladas verdes. Y sí, aprobadísimo todo. Las tortillas caseras, y como crítica nada más: nos gustan un poco más fritas. Pero ése, nímio detalle mejorable. Las bases están. (Digamos, Madrid, la cochinita pibil nunca será como la de Ana Laura, y la salsa verde de Carlos, inolvidable).

Ta cabrón, mano

Las cervezas varias y a un precio razonable (de hecho, apenas hay diferencia entre las locales y las del país azteca), aunque a mi pesar no viera Michelada en la carta. Primero una Dos Equis (XX) Ambar para mí, una Corona para Ana, y para rematar me llevé una Tecate para el camino. Así es la grandiosa Berlín: cuando uno termina de comer, la botella de cerveza se lleva puesta para el camino (y como todos lo hacen, nadie parece borracho o, a lo mejor lo seamos todos).

Al pagar, la media sospecha debido al mate, se vió confirmada: el matero era uruguayo, su compañero en la cocina… cubano. Eso sí, nos aseguraron de que habitualmente los que están, son mexicanos. Vamos a creerles, y sin duda volveremos a comprobarlo.

La clientela ayer fue mexicana, cosa que siempre ayuda a creer que estamos en un lugar auténtico, y los chicos de la barra, sumamente simpáticos. El precio, como en todo lugar de autoservicio, muy razonable:  EUR 23,60 por lo mencionado anteriormente.

Ubícalo en tu Tropimapa: Skalitzer Straße 60, Berlin

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