Más perdida que el hijo de Lindbergh.

Mi compañero inseparable

Expresión venezolana y de otros países latinos (que puede ser algo cruel si vemos de donde viene http://es.wikipedia.org/wiki/Charles_Lindbergh pero) que revela muy bien mi primer día en las clases de alemán.

Llegué 15 minutos antes como buena latina europeizada (después de 7 años en Madrid y regaños de la gente) y por si acaso me perdía en el edificio (cosa que no pasó). A la hora pactada (8:30) la profesora una alemana de unos 40 años, de tamaño normal alemán (mínimo 1.80m) y simpática, abre la puerta y saluda a los que nos fuimos sentando. Al saludar dijo cosas que no entendíamos y me imagino que por la cara que pusimos la mayoría, nos preguntó sí hablábamos inglés. Muy tranquila pensé “bueno, la cosa no pinta tan mal, me traducirán algo al inglés”, pero para mi sorpresa no todos hablaban inglés y de hecho las que menos se sentaron a mi lado ¿lo pueden creer? Pues sí, una turca que no hablaba nada de nada pero si un poco alemán (más que yo que es bastante) y una Tailandesa que habla el inglés que sólo se necesita en un comercio. Se podrán imaginar las señas que tuvimos que hacer para entendernos y ayudarnos entre nosotras.

Lo bueno es que, en el resto del grupo sí hay algunos que lo hablan (el inglés) pero la cuestión es que la profesora no puede traducir para todos en un idioma en común porque no lo hay. La ventaja sin duda es que voy aprender más rápido de lo que me imaginaba.

Mal que llevo dos semanas en Berlín leyendo el diccionario que Thomas me regaló, porque sino esta primera clase hubiese sido más dura de lo que fue (y eso es bastante). Aprendí lo típico del primer día, saludos y presentaciones cosa que pueden parecer muy fácil pero en un idioma del cual no se tiene base, cuesta mucho más. Ya sé que tendré que ponerme más horas en casa para no quedarme atrás.

Tarjeta del bar de la Tailandesa

El grupo de la clase es muy variado y eso me gustó.  Me imaginaba que iba estar en una clase con la vietnamita (que por cierto no vi) y muchos turcos pero ellos sólo son tres, hay además un francés, un estadounidense, una colombiana, dos polacos, una griega, una australiana, una italiana, una española, un libanés, una tailandesa y un ruso. Así que, el grupo es “multi-kulti” (como leí hoy en mi libro) y eso le da un toque más interesante a las clases porque puedo practicar inglés también. Ya tengo dos invitaciones recreativas por parte de dos personas del grupo. Una, para ir a un bar que se llama “The Moonlight” donde trabaja la Tailandesa y que si me fijo por el nombre mejor no voy (aunque a Thomas si le llamó la atención e insiste en ir) y la otra es para ver un partido de futbol americano donde juega el estadounidense, así que no pinta mal la cosa. Bueno ahora Anangela concéntrate en estudiar.

A partir de hoy, en otras entradas bautizadas mi “Alemán Tropical” podrán ver lo que voy intentando aprender. A ver si alguien se anima, y me hace compañía.

 

 

 

This entry was posted in Goethe y yo, Nivel A1.1 and tagged , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s