Bicicleteando hasta Spandau (y más)

Necesitaban un descanso...

Ya saben, la primavera. Algunos estrenan sandalias, nosotros bicicletas. Si la semana pasada fue el estreno interurbano, ayer tocó el bautizo de extrarradio. Decidimos poner a pruebas las bicis (y a nosotros mismos), y nos fuimos derechito hasta Spandau: los eruditos sabrán que ahí fueron a parar los del proceso de Núremberg, otros conocerán a los poperos del  Spandau Ballet.

De ida unos 17 km, de regreso con desvíos y paradas varias unos 20 km. Aguantaron las bicis, aguantamos nosotros. Pero me temo que ellas están en mejores condiciones, al menos hoy no se quejan de calambres y dolores varios.

Luego de sortear obstáculos varios en el centro de Berlín (turistas y sus buses, furgonetas, bicicletas grupales, rickshaws, obras y tráfico vario), llegamos al comienzo de una bici senda a lo largo del canal Berlin-Spandau. Los próximos 15 km fueron de de paz casi pueblerina con parques, un lago llamado Plötzensee con playa y todo (y para variar lugar de sucesos históricos), un cementerio, bosques y sobre todo y más que nada lo que Ana llamó las “chabolas-alemanas-que-me-encaaantan” (que en realidad son colonias de “pequeños jardineros” o simples casitas de fin de semana). Por ejemplo la Kleingartenkolonie Plötzensee-Wedding. Muy bonito, muy alemán, y muy estresante: no vaya a ser que el vecino tenga jardín más arreglado. Si hasta vimos uno con semáforo de Ampelmann funcionando…

También vimos gente haciendo deporte, claro está: los que caminan, los que bicicletean, los que patinan y también los que reman o los que se inventan deportes: en nuestro caso el “kanupolo” , o sea el polo sobre canoas. Está claro que si uno no sabe jugar al fútbol, crea algo nuevo…

Porciones alemanas

Recuperamos energías (bah, en realidad terminamos de perder las pocas que nos quedaban) con un almuerzo que se nos fue de las manos, ya saben, las porciones alemanas… dos platos enormes con sus respectivas bebidas gigantes. Todo a la sombra de la iglesia de Spandau en la simpática parte vieja de la ciudad. De regreso pasamos por la Zitadelle, pero como estábamos bastante cansados ya, y con ganas de ver algunas cositas más el mismo día, les dejo el link de unos que lo disfrutaron más a fondo. Tiene varios siglos ya, pero para variar la historia reciente es la más interesante (o macabra): durante la II Guerra se instaló acá un laboratorio para investigar y desarrollar la guerra tóxica.

Hablando de Hitler, la siguiente parada fue el Estadio Olímpico de Berlín, pasando previamente por la Avenida Bolívar. No hicimos el tour, porque preferimos ver el estadio en acción, en un partido del ascenso (a primera) del Hertha BSC. Los detalles los daremos para ese entonces. Sin duda, el exterior que conserva su aspecto original de 1936 con los anillos olímpicos colgantes, es impresionante. Y teniendo la Avenida Jesse Owens ahí al lado, la Historia, una vez más, está al alcance de cualquiera.

La Realeza comparte

Bien, ya habíamos visto mucho, pero faltaba lo mejor: el Palacio de Charlottenburg. Pese a la prohibición de circular en bicicleta por los parques (del Palacio), lo único que veíamos, era precisamente eso: gente bicicleteando. No dudamos un segundo, y nos unimos a éstos infringidores de leyes. Enorme el Castillo, enorme el parque que lo acompaña. Espectacular tener algo así en medio de la ciudad, y que además, esté abierto a todo el mundo hasta el oscurecer (ayer lo cerraron a las 21 hrs). Cuando salimos había un pequeño botellón en uno de sus jardines. Bonita convivencia del pueblo con su realeza.

El tramo final, tortuoso por el cansancio acumulado, fue no menos interesante, atravesando todo el ex – Berlín Occidental pasando por la gran puerta del zoológico, y una vez más, casi atropellando a las señoritas de ropa ligera y largas botas blancas que se agolpan en algunas  calles oscuras. Ya se los dijimos, la bici es lo ideal, pero hay que estar atento en todo momento. Antes de llegar a ésta ciudad, nunca me hubiera imaginado, que iba a estar a punto de atropellar a una de éstas damas.

Cansados, pero contentos, las bicis siguen resistiendo, nosotros también, y el tiempo se pone cada vez mejor. Exactamente lo que esperábamos.

El camino completo en un nuevo Tropimapa y fotos adicionales en Flickr.

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