Com Viet (un vietnamita de sopas enormes y precios chiquitos)

La bendita sopa

“Quiero sopa”. Las palabritas mágicas que marcaron el resto de la noche. Los antojos que tiene ahora me hacen temblar de sólo pensar en lo que vendrá cuándo coma por dos. Quería sopa, así que sopa le di. Pero encontrar la bendita sopa, no fue tan fácil. En un momento amenazó con que quería sopa de papas, pero luego al menos se mostró flexible y no insistió más. Se me ocurrió un lugarcito especializado, pero cuando llegamos, estaba cerrado. Mal asunto. Ya me había hecho con la idea de que no iba a dormir esa noche. Propuse desesperadamente ir al vietnamita que estaba al lado y que entre otras cosas, prometía sopas en la carta. Desde afuera se veía sumamente interesante: pequeñito, lleno y sobre todo con un grupo de orientales (los de Asia, no los de Anzoátegui) en una de las mesas de entrada. Nada mejor que guiarse por los lugareños.

Me salvó la noche

Bien, nos trajeron la carta, y nos fuimos directo a las sopas. A ésta altura de la noche, me había lavado el cerebro, y lo único que yo quería era… sí, sopa. Iba a pedir un segundo, pero la hija (toda la familia vietnamita empleada) me dijo que “no, sopa muy glande” (así pero con acento vietnamita-alemán). Por suerte le hice caso, cuando llegaron las sopas, casi tuvimos que pedir una segunda mesa: eran enormes. Y sobre todo deliciosas las dos: la de Ana de arroz y vegetales, la mía de fideos con pollo, bien especiada. Acompañamos con cerveza vietnamita Saigón, y Ana una copa de vino. Todo esto por € 12 (repartidos de forma curiosa: la copa de vino costó tanto como el plato gigante de sopa).

El lugarcito decorado de forma simpática con cascos de guerra reconvertidos en floreros, instrumentos colgados del techo, y un montón de fotos y cuadros del país asiático. Al ladito del Alexanderplatz, lo tendremos en mente para cuando vuelvan los antojos.

P.d.: Volvimos finales de Julio un día de semana al mediodía. Ésta vez no pedimos sopa, sino el menú del día: 2 frescos rollitos de primavera, dos platos enormes con bebida incluida, una vez más €12 para dos personas. El lugar estaba a reventar. Justificadamente.

Ubícalo en tu Tropimapa: Münzstraße 3, Berlin

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