…que se llama Burgeramt (las hamburguesas de la plaza).

¿Kebap o hamburguesa?

“El apetito es ¾ partes del amor”. “Primero la comilona luego la moral”. Estas dos grandes verdades reciben a los novatos y despistados al Burgeramt. Tan bien decorado éste mundo de las hamburguesas-post-McDonald’s, que uno pierde toda culpa.  Y ahí está, esperando a los hambrientos del mercadito dominguero del Boxhagener Platz.

Intentamos huirle a la cola, que era bien grande, y nos dimos una vuelta más: al final terminamos haciendo nuestro pedido como todos los demás. Unos 30 minutos después (así es, tal es la pasión del barrio por éstas hamburguesas), tenía en mis manos nuestro pedido para llevar a la plaza. Una Cheeseburger, una Orientalburger y unas papitas para ayudar con la digestión. Como buenos ahorradores que somos (bah, fue idea de la australiana que aparentemente incluso ahorra más que nosotros), la cerveza la compramos en el quiosco de la esquina (al cual volvimos más de una vez a lo largo de la tarde). Ana y la australiana quedaron maravilladas con la cheeseburguer, y yo muy contento, pero definitivamente tendré que probar otra para formarme una opinión final… será la nostalgia por el buen rato en la Ciudad Condal, pero esas Pim Pam hamburguesas me siguen llamando. Lo que sí es arte, es la forma de hacer las papas fritas en éste país. Normalmente cuando uno pide para llevar, la comida se ablanda y se hace incomible. No sé qué harán o que le habrán puesto, tampoco quiero saberlo, pero ésas papas estaban crocantes como recién salidas de la sartén.

La dulce espera

Una cosita al margen. Vieron el marketing elaborado, las verdades impresas en posters, el sitio web bien montado, las hamburguesas gourmet, ¡¿pero que le pasó al packaging?! El papel del “döner kebab” fue un golpe bajo. Entiendo que se harán economías de escala en ésta ciudad y que todos terminarán ganando con el envoltorio llegado desde Estambul, pero no sé, no sé, una servilletita blanca lo redondeaba mejor. Al fin y al cabo, la hamburguesa y el kebab son enemigos a muerte, sólo unidos en su batalla eterna contra la Currywurst. Es como usar la camiseta del equipo contrario. En fin, no existe la perfección, y tampoco en esto.

La terracita de espera

El precio correcto, pagamos de EUR 10 por 2 hamburguesas y papas medianas, y salvo la espera dominguera (que es igual en cualquier lugar alrededor de la plaza), muy recomendable. Les avisaré cuando vuelva para hacer mi evaluación final.

Ubícalo en tu Tropimapa: Krossener Straße 22, Berlin

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