Terminando el 1 de mayo en Kreuzberg (un barrio en paz)

Precarios del mundo, ¡unanse!

El 1 de mayo seguía y seguía, y nosotros en vez de descansar en nuestro día, íbamos turisteando de un lado para otro. Y además, todo a pie. Quedo claro que no lo volveremos a hacer, es demasiado grande la ciudad, para hacerla andando. Los que nos visiten en el futuro, tendrán que incluir una partida en su presupuesto para alquilar bicis. Nosotros ésta vez no lo hicimos, porque la visitante número dos le tiene aversión a las bicis, así que gastamos suela, y como.

Fuimos de acá para allá e hicimos un montón de cositas que les contaremos mañana. Pero ya eran las 18 horas, y todavía no habíamos estado en Kreuzberg, así que hacia ahí fuimos: un 1 de mayo que se precie, no puede terminar en otro lugar. Entre el Myfest, una fiesta para la cual medio barrio quedó cerrado al tránsito, y donde había un escenario o DJ cada 50 metros (música electrónica, balkan beats, reggae y rock) y unas cuantas celebraciones improvisadas al aire libre, fue pisar el barrio, y empezar la fiesta. El público muy variado, teniendo toda la fauna y flora urbana presente (desde hipsters, familias, jóvenes y viejos punks, comunistas trasnochados, media Turquía, y hasta algún que otro neonazi suicida), y el ambiente enfiestado y alcoholizado, pero pacífico, al menos en ése entonces (por las dudas la cerveza la vendían en vasos de plástico, cosa muy rara en Berín). Estando en Kreuzberg la comida era sobre turca y servida por los propios turcos del barrio que se unieron a la fiesta. Bueno, no todos, cada tanto se veía a alguna señora con velo cerrar las ventanas y cortinas de su departamento para escaparle a la fiesta, para alegría de los que miraban y aplaudían desde abajo.

La mejor foto

Estuvimos un ratito escuchando y bailando reggae, también picamos algo, pero lamentablemente diferencias creativas y concepciones totalmente opuestas sobre lo que es una gran fiesta hicieron que la visitante número dos nos llevara de regreso a casa, mucho antes de lo pensado. El ambiente definitivamente no era fashion-reggaetonero venezolano, pero precisamente eso era lo bueno para algunos… en fin, volveremos el año que viene. Sólo faltan 365 días para el próximo 1 de mayo.

 

Un dinero extra nunca viene mal

Por cierto, hasta ahora, según la prensa, todo está muy tranquilo. El Berliner Zeitung reporta en vivo desde la zona conflictiva, pero como está todo bastante relajado (salvo alguna que otra botella voladora), nos trae joyitas como “desde un balcón en la Urbanstrasse se caen dos personas que estaban mirando la fiesta” o “delante de un supermercado en el Kottbusser Tor se reúnen unas 1000 personas, algunas de las cuales han sido catalogadas como violentas por la policía”. Un rato más, y termina el día. Probablemente el 1 de mayo más tranquilo en años, la gentrificación parece tener sus lados positivos…

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