Strandbad Plötzensee (Una playa en Berlín)

El paraíso berlinés

Les contábamos que Berlín pasó un finde de muchísimo calor. A lo mejor lo sufrieron en su propia carne. Por suerte, la tormenta de ayer por la tarde nos trajo algo de alivio.

El sábado aprovechamos el buen tiempo para hacer una pequeña excursión al Teufelsberg (“La Montaña del Diablo”), pero de éso les hablaremos luego. Cuestión es que luego de la visita, pasamos por un lago: el Teufelssee (“El lago del diablo”). Por cierto, a ver si averiguo que tiene que ver el diablo con todo ésto. Con tanto calor, Ana quería mojarse los pies en el agua… y como no pedía tanto, nos acercamos. Cuál fue el panorama. Un pequeño lago con una pequeña playita, la mitad de la gente con bañadores y la otra mitad desnudos (desde los más jóvenes hasta los más viejos). Los más llamativos, unos 3 señores mayores paseándose como dios los trajo al mundo, con una actitud de galanes enseñando ése bronceado naranja tan natural de cama solar … Bien, luego de tantos años en Europa, éso ya no asusta, pero sí que fue inesperado. Definitivamente no llevábamos la actitud correcta, al fin y al cabo sólo íbamos inocentemente a mojar los pies al agua…

Llegó el domingo y Ana ésta vez quería más e ir a una playa en serio. Yo dudé un poco. Seguía “traumatizado” del día de ayer. Cuando me leyó la descripción del Strandbad Plötzensee (a unos 7 km de Berlín-Mitte), dudé incluso un poco más: hablaba claramente de nudistas. Finalmente decidimos ir, sobre todo por su cercanía, no por el espectáculo. Resultó ser que llegamos y el panorama fue bien distinto al del sábado. La gente iba toda vestida, bueno, vestida no, pero sí en bañadores. Desde tangas, bikinis, bañadores de cuerpo entero, hasta algunas que se metían al agua con pantalones y velo… tampoco pedía tanto yo. ;-). Ah, y los señores mayores, todos vestidos.

Aunque no sea de mar, sino lago, su playa no decepciona. Luego de tanta ciudad, se siente bien algo de arenita en los pies. Pese a la mucha gente que va, no es imposible encontrar un lugarcito. La entrada cuesta EUR 4 por persona, y tiene varios lugarcitos donde comer y beber (pizza, papas fritas, salchichas, crepes, sandwiches, cerveza) y además de una zona con sofás al mejor estilo “lounge”. El público es muy variado, lo que sí está claro que es un lugar popular entre familias con hijos pequeños.

No es la playa de Berlín, ni mucho menos, hay demasiados lagos y piscinas públicas para encontrar una única playa que represente la ciudad (en todo caso sería el Wannsee), pero es una digna opción. Desde Mitte además, tiene una bici-senda muy buena que va directo desde el Hauptbahnhof al lago. Volveremos seguramente más de una vez, y estoy seguro que ahí los veremos. Éstos días de tanto calor en la ciudad, sólo se aguantan cerca del agua.

Ubícalo en tu Tropimapa: Nordufer 26, Berlín

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