Teufelsberg, la Montaña del Diablo

Antes de venir a Berlín no se me había ocurrido pensar en lo encantador que puede ser descubrir sitios abandonados. “Descubrir” mejor dicho, así con comillas: en el 2011 ya no hay nada que no haya sido descubierto. Pero pese a éste pequeño detalle, sigue siendo emocionante entrar a edificios o terrenos clausurados, especialmente en Alemania donde la mayoría de las cosas están prohibidas o reguladas. Ya teníamos experiencia con ésto, y habíamos entrado al Sanatorio de Beelitz, pasamos por el parque de diversiones del Plänterwald y ésta vez tocó el Teufelsberg, la Montaña del Diablo. Es una elevación artificial resultado de la acumulación de mucho, muchísimo escombro (y arboles) luego de la Segunda Guerra Mundial. El diablo algo tiene que ver con ésta montaña bautizada en su honor, pero todavía no se qué. Por lo pronto, su uso principal no fue diabólico, aunque algo de eso tuvo. Su apogeo fue durante la Guerra Fría cuando fue usada por los gringos como estación de radares. Los restos de ésa instalación siguen ahí, y son el gran atractivo, especialmente sus cúpulas esfericas, muy fotogénicas ellas.

Bien, ésta vez no lo teníamos muy pensado, pero al llegar arriba (sin aire y medios muertos, son sólo 115 m, pero con los 30º C que hacían fue todo un desafío) y ver que eran unos cuantos más entrando, nos animamos. Justo cuando estabamos por meternos en un hueco del cerco, otro “intrépido” lo puso más fácil: sacó una tenaza y abrió un agujero enorme, ni siquiera tuvimos que agacharnos. Una maravilla éstas aventuras tan cómodas. Pasamos un estacionamiento, subimos una pequeña escalera y ya teníamos a mano la instalación abandonada. Un grupo de okupas se apropió de parte de ella, pero la mayor parte está sin usar. Entramos al edificio principal, y subimos las escaleras hasta el primer y segundo piso, desde donde la vista de Berlín es espectacular y de 360º. Pese a que uno se topa cada tanto con algún otro visitante, uno pasa la mayor parte del tiempo sólo, y eso probablemente es lo más espectacular. Aunque para lúgubre, el Sanatorio de Beelitz. De la gente que vimos, dos con un estilo muy gótico, otras dos que estaban haciendose fotos, y luego cuando nos ibamos música a todo volumen en uno de los edificios.

Un paseito altamente recomendable, sobre todo para combinar con un excursión al Grunewald. Tres links finales para redondear nuestro artículo: TeufelsbergDevil’s Mountain in Berlin Holds Nazi SecretsThe Devils Mountain (éste se animó un poco más arriba) y un videito: Teufelsberg Berlin, old Radar Station.

Ubícalo en tu Tropimapa: Teufelsbergchaussee, Berlin

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