Prater Garten (o las mágicas noches de verano)

Aprovechando una mágica noche de verano (probablemente una de las mejores que recuerde con unos espectaculares 25º C y cielo despejado) y aceptando una invitación espontánea de “los australianos”, me tocó el martes descubrir el Prater Garten.

En realidad, considerando que el lugar fue fundado en 1837 y que es toda una institución berlinesa, realmente no se trata de un “descubrimiento” como tal. Pero bien, ahí estuve y para mí fue nuevo. Y lo nuevo suele encantarme. No fue distinto ésta vez, y además, cómo nos gusta el verano a todos. Los lugareños saben que cuando el tiempo nos mima, hay que aprovecharlo al máximo.

El Biergarten (lo entienden, ¿no? igual me gusta traducirselos con “jardín de la cerveza”… ¿no les suena a paraíso perdido? cuando me toque, yo no quiero el cielo, yo me voy directo al “jardín de la cerveza”…) que es enorme, estaba repleto. Es realmente muy grande, y había gente que se daba media vuelta porque no encontraba mesa. Bien ¿y como atender mejor (o al menos de forma más eficiente) a tanta gente? Efectivamente, ya conocen el truco: con autoservicio. Hay una cola para la cerveza (yo me enamoré de la cerveza negra que sirven a EUR 3 los 0,4 l) y otra para la comida (típica comida efectiva y alemana… salchichas, papas, panes con carne, todo muy rico). Suele avanzar rápidamente, así que no es grave. No deja de soprenderme que no haya camareros, pero verdad que cada vez menos. Acá también tienen su lugarcito los que quieran quedarse sentados y ser atendidos, en el mismo predio hay un restaurante de los mismos dueños. Pero está claro, donde hay que estar en una noche de verano es en el Biergarten. Espero poder volver muchas veces más y dicho ésto no será por falta de ganas sino por falta de verano… veremos, es muy jóven ésta estación todavía como para maltratarlo, aunque ver el pronóstico da miedo.

Y bueno, sino siempre me quedará el recuerdo de una espectacular noche al aire libre, y con la gran imagen de todo Berlín disfrutando el verano (rumbo a casa, pasé al lado de muchísimos restaurantes y bares, todos repletos de gente en sus terrazas). En ésos momentos uno incluso llega a pensar que todo el sufrimiento invernal vale la pena por éstos (escasos) momentos de euforia veraniega… 🙂

Ubícalo en tu Tropimapa: Kastanienallee 7-9, 10435 Berlin

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