Hasir (una historia de éxito turco en Berlín)

Luego de ir poco a poco descubriendo el Berlín turco (aunque confesamos que, por cuestiones de horarios incompatibles, seguimos sin ir a al famoso mercado semanal), decidimos cenar en el legendario restaurante turco Hasir. Y no en uno cualquiera sino en el de Oranienburger Str., el que mejor marca su evolución de pequeño Imbiss en Kreuzberg (donde en los años 70 se inventó el Döner Kebab) a éste, el de Mitte, de decoración cuidada y camareros uniformados. A parte del restaurante original y del que les vamos a contar, hay cuatro más en Berlín. Todos son administrados por la familia Aygün, que se hizo rica con la invención del Döner (aprovechando con su “hamburguesa turca” la popularidad creciente de la comida rápida en Alemania). De hecho tan bien les fue que hoy a parte de ser reconocidos empresarios gastronómicos e ilustres berlineses, también tienen hoteles.

Bien, así que sabiendo todo ésto, entramos al Hasir. Obviamente con tremendas expectativas que no fueron defraudadas pero tampoco cumplidas al 100%. Su ubicación suma y resta puntos a la vez: es un precioso restaurante con decoración turca y toques orientales, y una amplia terraza que lamentablemente da hacia la entrada de un bar-discoteca. En el rato que estuvimos cenando al aire libre (en una de esas raras noches de verano) vimos entrar y salir, sin exagerar, al menos 100 personas, todas parte de un enorme grupo de turistas alcoholizados y fiesteros. No que éso sea malo del todo, sólo que no es el fondo ideal para una cena tranquila. Ya saben, si van, cenen dentro. Salvo que quieran ahí mismo empezar la fiesta.

Y finalmente, a lo que vinimos: a comer. La carta es amplia, con entrantes fríos y calientes, varios principales y una larguísima selección de carnes a la parrilla. Como siempre indecisos al momento de elegir nos pedimos un pan de pueblo, mientras estudiábamos la carta. Tremendo acierto por dos motivos: primero porque nos lo trajeron enseguida, calentito e inflado como un globo (muy curioso por cierto, luego poco a poco se fue desinflando y se convirtió en lo que siempre fue: un pan), delicioso y acompañado por unas salsitas. Y segundo porque nos llenó tanto que decidimos pedir menos de lo pensado. Optamos por un plato mixto de entradas calientes (servido con otro pan-globo) que vino con cositas conocidas y con otras nuevas y fue totalmente suficiente. Ténganlo en cuenta. Muy rico también, pero sin duda la gran atracción de la noche, nuestro amado pan-globo por el cual volveremos más de una vez. Y algún día de éstos iremos a conocer el Hasir original. Pero antes, asignatura demasiado pendiente: el mercado semanal en Kreuzberg.

Ubícalo en tu Tropimapa: Oranienburger Straße 4, 10178 Berlin

Advertisements
This entry was posted in Conozco un lugarcito, donde comer and tagged , , , , , , , , . Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s