La "Ausländerbehörde" (Oficina de Inmigración) a nosotros no nos da miedo

Horrorosa. Temida. Pesadillesca. Sitio de maltrato de inmigrantes. Muchos entraron y nunca salieron. Eso decían algunos. Otros en vez de ir, preferían pasar a la clandestinidad y evitar cualquier contacto con el “monstruo”. Otros, los más optimistas, simplemente la tildaban de burocratísima. Ésto y mucho más nos decían cuando hablábamos con algunos amigos (no alemanes) o leíamos comentarios en internet. Nuestro objetivo estaba claro: ni más ni menos que “alemanizarla” a Ana y conseguirle su permiso de estadía (y de trabajo), pero parecía que tan fácil no iba a ser. Admito que con tantas anécdotas poco alentadoras, ya estaba un poco nervioso, aunque de hecho lo nuestro, al ser yo alemán y Ana mi esposa, pintaba bastante mejor que en otros casos.

En fin, luego de demorar el tema más de lo necesario, un día me cargué de valor y llamé por teléfono al (030) 90269 – 0, el número de teléfono de la Ausländerbehörde (Oficina de Inmigración) en Berlín. Sonó 1, 2, 3… 16 veces, pero soprendentemente mi espera fue recompensada: ¡me atendió un ser humano! Ni androide, ni robot. Una persona. Como las de antes, con dos brazos, dos piernas y un cerebro pensante para contestar mis preguntas. Resumiendo: lo que me dijo es que me buscara la vida en el sitio web de la Ausländerbehörde y que en la parte donde otorgaban citas a los estudiantes me apuntara e intentara completar el formulario lo mejor que pudiera. Me llamó la atención tanta facilidad por un lado y tanta informalidad por otro. Seguí su consejo y entré al siguiente sitio: Online-Terminvereinbarung der Ausländerbehörde (ojo, dudo que les sirva a todos, pero para los que tienen que ir a la sección IV Z2 – a que suena a carcel… – sí que es una forma de ahorrar tiempo y evitar el madrugón). Logré sin problemas hacerle un turno a Ana y me sorprendió que fuera posible elegir día y hora en el mismo mes.

Pasaron las semanas y llegó nuestro gran día: el turno era un jueves a las 17 horas y por las dudas me tomé la tarde libre. Salimos a tiempo y llegamos casi una hora y media antes del turno. Será por la experiencia con trámites en otros países, pero cuestión es que cuando llegamos, nos sentimos bien lejos de casa: en vez de una sala de espera abarrotada con gente en los pasillos, ¡eramos casi los únicos! Aproveché que vi una empleada del lugar para preguntarle si estábamos en el lugar correcto, y me dijo que sí, que no me preocupara. Cuestión que empecé a sacar fotos para ponerlas en éste artículo y al rato nos llamaron, unos 20 minutos antes de la hora de la cita. Si hasta acá ya todo era sorprendente y tan diferente a todo lo que nos habían contado, lo que pasó luego fue ya de otro mundo. Entramos 16.45 horas y a las 17.10 horas ya habíamos salido: con el permiso de estadía y trabajo en el pasaporte de Ana. Impresionante. No preguntaron nada, sólo pidieron mi DNI, el pasaporte de Ana y la tarjeta de residencia española (de Ana). La mega-carpeta que habíamos preparada más gorda que una guía de teléfono de las de antes, ni la miraron. Espero creer que en su sistema lo tenían todo. Al menos todo lo que necesitaban saber. Porque ni siquiera quisieron copia de la partida de matrimonio ni seguro médico.

De las historias negras que nos habían contado pasamos a una realidad de color rosa. Qué pocas veces pasa ésto, ¿no? Por lo general es siempre al revés. Un poco abobados, un poco asombrados, un poco fascinados, dejamos el sitio y nos costó un buen rato darnos cuenta de lo fácil que había sido todo. La próxima vez que alguien me quiera contar algo sobre su terrible experiencia con la burocracia alemana, no lo voy a escuchar. Claro, es imposible hablar maravillas de las tres horas de espera en el Ayuntamiento para poder empadronarse, ¿pero a cuántos de ustedes les dieron un permiso de estadía & trabajo en tan sólo 25 minutos? Pensándolo bien es de las mejores inversiones que hicimos: 25 minutos de trámite por 3 años de estadía y trabajo en Alemania. Nada mal.

Abajo para los que tienen miedo, vean el lugar, no es un agujero negro ni un profundo pozo, sin duda es más bonito que casi cualquier oficina pública en nuestros países. Además Ana habiendo tenido experiencia previa del trámite en Madrid, quedó maravillada de que para los que esperan, haya varias salas de espera cómodas (y además ordenadas por la primera letra del apellido)… que el trámite sea personal y además en la oficina privada del funcionario… que el trato sea cordial y amable… y sobre todo, que el horario de la cita se cumpla. Lo único que faltó fue que nos convidaran de las galletitas que tenía el funcionario en su mesa… en un momento se fue de su lugar a buscar una carpeta, pero ésta vez no nos animamos. Si ésta vez fuimos por el permiso, ¡la próxima iremos por las galletas!

Ubícalo en tu Tropimapa: Ausländerbehörde (Abteilung IV), Friedrich-Krause-Ufer 24, 13353 Berlin 

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