Norm-Radstation: Un pequeño homenaje al que reparó mi bici

La salvación

Más que un artículo o reseña ésto es un pequeño homenaje al que reparó mi bicicleta. Se acordarán que finales de marzo nos compramos una bici en internet, bueno, la mía duró menos de lo esperado. Mucho menos. Ni siquiera cumplió un año y se empezó a caer a pedazos. A la rueda trasera poco a poco se le rompieron los rayos y un día se quebró la manivela. Por suerte iba despacio, porque pasó cuando la estaba usando… en fin, primera y última vez que compramos bicis en internet. Al menos de las baratas y en eBay. La de Ana por ahora aguanta, pero yo creo que es cuestión de tiempo.

Como no había demasiado para perder saqué unas cuantas fotos y mandé un email reclamando a la empresa donde la compré. Para mi asombrome contestaron con un largo email primero diciendo que las roturas se debían a que las armamos de forma incorrecta, y luego accediendo a enviarme nuevas ruedas y nueva manivela. A los pocos días recibí éstas partes y feliz me fui a la bicicletería más cercana. Rápidamente se me fue la alegría. Me dijeron que ellos no lo hacían, que apenas tocaban bicis ajenas (sólo se encargaban de las bicis compradas en la tienda) y que lo de la manivela desde ya lo veían complicado… me recomendaron uno que era especialista en armar bicis, también cerca de casa, pero no, éste tampoco lo hacía. Básicamente me transmitió que él no tenía las herramientas adecuadas… ¿no era éste el especialista? Me mandó a una tienda especializada en bicicletas BMX.

Bien. O mejor dicho: mal. Antes de recurrir al más especialista de todos, se nos ocurrió que todavía quedaba una opción en el barrio Norm-Radstation (su lema: “económico y competente” y también recordamos que el dueño de la tienda era turco. Nos dijimos que si él no se animaba, mal ibamos. Llegué cargado sólo de la manivela (la rueda la había dejado en casa, ya no tenía mucha esperanza) y me atendió el dueño. Vio mi bici, vio la manivela, y me dijo que… SI. Llamó al mecánico que era alemán y éste me dijo que sí. Lo volvió a ver y me dijo que “Ja, kein Problem” y que me iba a llamar en unas horas para que fuera a recogerla. Tímidamente le pregunté por un precio estimado y empezó a hacer cálculos. Cuando terminó me dijo unos € 32 – 36. Yo que ya tenía asumido gastarme mínimo unos € 400  – 500 en nueva bicicleta… no lo podía creer. Todavía no me emocioné del todo, porque temía que me llamara y me dijera que no había podido. Pero no, salió todo bien. A las 3 horas de haber dejado la bici, me llamó diciendo que estaba lista. Pagué los €36 – hasta en ésto cumplió – y hasta el día de hoy sigo contento con mi bici en perfectas condiciones. De ésto unas 2 semanas, veremos cuánto tiempo aguanta, pero lo que está claro que si le vuelve a pasar algo, ya se a dónde ir. Grande su dueño Turco y más grande aún su mecánico alemán.

Ubícalo en tu Tropimapa: Krefelder Straße 22, 10551 Berlin

P.d.: Dado que solemos elogiar lo bueno nada más (y no criticar lo malo), no doy nombres ni de la tienda donde compré la bici (aunque al final se portaran bien), ni de los tremendos especialistas que no se animaron. Aunque ganas no me falten… mantendremos el espíritu positivo del blog.

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