Eisbox: Tropicalísimo helado en Moabit

Luego de unos cuantos días de dedicarnos al recién nacido, a los suegros y al verano berlinés, volvemos con un pequeño recuerdo de lo grandiosa que es ésta ciudad cuando el tiempo está de buen humor. Y concretamente éste recuerdito viene en forma de helado. En Moabit, pese a su fama rústica, hay joyitas escondidas. La mayor sin duda es la cerveza de Brewbaker seguida por el pescado del Fischladen (en realidad todo el mercado), pero ahí nomás, compartiendo el podio está Eisbox, una maravillosa heladería muy cerca de casa.

Ana es fanática de los helados, yo sólo lo soy, si hay algo más que la obsoleta trilogía vainilla, chocolate y frutilla/fresa. Prefiero quedarme con las ganas en vez de repetir lo irrepetible. En Eisbox, por suerte, no sólo hay sabores originales, sino que además cada tanto van incorporando nuevos (y dejando fuera otros). Incluso logran que me gusten los clásicos, por ejemplo el helado de chocolate, que probé el otro día, tenía una pizca de sal. Eso sí, más allá de las novedades que probamos cada tanto, nuestro gran favorito, es y será el de Tonka, y ésto precisamente es el vínculo a lo tropical. Para los que no saben de lo que hablo (admito que nosotros tampoco lo sabíamos hasta probar el helado) acá tienen un buen artículo sobre ésta semilla tropical: “Qué es el haba tonka” (y ya que estamos, otro artículo no menos interesante: “Haba Tonka: El Gin Tonic prohibido“). El helado en cuestión es como debe ser un helado: levemente dulce (pero no tanto) y con toques varios que le dan una profundidad especial (según nos contó la dueña de la heladería una mezcla de coco, canela, nuez moscada y asperilla, más bien conocida como…Waldmeister). Sólo por éste helado merece la pena la excursión a nuestro barrio.

Éstos helados son bio (que raro…) y de precio creo que están bien, aunque admito que no tengo ni idea (la bola cuesta EUR 1,20). La heladería está abierta durante todo el año, pero en invierno los helados se convierten en sopas y el lugar se rebautiza de Eisbox a Suppenbox. De las sopas ya les contaremos, no las probamos todavía.

Si algún día vienen al barrio, el gran combo es: paseo por el río + cerveza + pescado + helado de postre. Y apuesto que no será la última vez que vengan.

Encuéntralo en tu Tropimapa: EisboxElberfelder Str. 27, 10555 Berlin

 

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